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Coihueco Indigena (Vol.2)
   

1. LOS INDIOS CHIQUILLANES DEL ANTIGUO PASADO COIHUECANO

Los nómades y andinos chiquillanes vivían en los altos contrafuertes cordilleranos de la montaña coihuecana, habitando rústicas ranchas o bien toldos hechos a base de cuero de huanaco y posteriormente de caballares. Su carácter de gente antisedentaria y movediza, les hizo desarrollar técnicas simples de "vivienda portátil", que les permitiera desplazamientos rápidos en su estilo de vida del tipo "guerra perpetua". Creían, incluso, en la movilidad guerrera más allá de la muerte, un estado de inmortalidad donde seres superiores (héroes-dioses) necesitaban "el espíritu" de las mismas armas y utensilios ocupados en el plano terrenal. Depositaban sus cuerpos y ofrendas a los antepasados en altos túmulos de tierra y piedras, hoy conocidos en la zona de Los Pellines como "chenkes". Los escasos antecedentes históricos acerca de sus usos y modo de vida refieren solamente que, al igual que sus congéneres los pewenches, se alimentaban básicamente del fruto del pewen (Araucaria araucana) o "piñón" y de carnes recolectadas por la caza constante. Habitualmente bajaban al valle central siguiendo el curso de los ríos Niblinto, Chillan, Nuble o del mismo río Coihueco, para permutar sus piñones, cueros y sal; producto que conseguían en sus incursiones por la pampa trasandina, abundante en salares. Cabe hacer notar que el perfil étnico de la tribu chiquillán no está del todo claro. Más bien, se presume su existencia como pueblo indígena por las referencias de los primeros españoles llegados al valle de Chillan en 1536, en cuanto al nombre propio de los naturales allí obtenido. Quizás no sean más que una rama, un clan especialmente insurrecto y guerrero de los Pehuenches. O bien, el nombre arcaico, un tipo de apelativo sinónimo al de "gente del pewen", circunscrito básicamente a la zona de Chillan y la franja transversal que penetra hacia el este montañoso. Así al menos nos informa MUÑOZ OLAVE al definir la contracción del término "Chillan" como "región de indios corsarios". Los chiquillanes son, además, frecuentemente asociados a los llamados "indios puelche", que en lengua mapuche significa "gente del este". Por último, bien pudo existir un fuerte grado de parentesco entre los antiguos chiquillánpewenche y los pampas, quienes Junto a los ranquels ocupaban la guirnalda oriental de las estribaciones andinas, ubicada aproximadamente en la misma latitud, en la actual parte norte del Neuquén. Cabe recordar que los términos "Pampa" y "Puelche" son básicamente geográficos y nunca étnicos, en absoluto, aunque los investigadores señalan, con esos nombres a las tribus indígenas de la zona pampeano-patagónico del lado argentino. Probaría el posible parentesco, la información que proporciona el antiguo historiador del Reino de Chile, Felipe Gómez de Vidaurre quien distingue a tres tribus como ocupantes de la montaña de Coihueco: "Los montañeses son los chiquillanes, los Pehuenches y los Puelches. Habitan los valles de la cordillera bajo chozas de cuero de huanaco que mudan, cuando les parece, de un sitio a otro y se alimentan de carne de animales silvestres y presuntamente, de preferencia, de carne de caballos. Los chiquillanes se extienden en la parte más oriental de esta montaña, desde el grado 34 hasta el grado 34 1/2. Esta tribu, la más bárbara de todas las chilenas, va casi desnuda, su lengua es un idioma muy corrupto y gutural. No se cuida de la agricultura ni procura hacer provisión de nada para la Casa. Viven de raíces y de la caza"

Por su parte, el abate Molina, a fines del siglo XVIII intenta grosso modo una delimitación de los territorios Indígenas Chilenos:
Durante un largo período de diez mil años, el hombre habita los territorios situados entre el río Itata y el golfo de Reloncaví, viviendo principalmente de la caza de mamíferos y recolectando la enorme variedad de frutos y alimentos de origen vegetal que proporciona la rica y variada flora autóctona de esta región pewenche. El nombre "pewenche" significa gente del "pewen". 
"La parte más desierta de esta cordillera es la situada entre los grados 24 y 32 de latitud, porque lo demás hasta tocar en el grado 45, está poblado de pueblos chilenos llamados Chiquillanes, Pehuenches. Puelches y Huilliches, los cuales como manifestáramos en su lugar, son los célebres Patagones que han dado materia para que se discurra tanto en Europa". (6)
¿Quiénes eran estos Chiquillanes? Según el abate Molina, eran oriundos de la región del Diamante, en el sur de Mendoza, (que corresponde a la altura de la región del Maule), y que comerciaban con los guerandies de Buenos Aires e indios de Chile, a los que vendían muy buenos cestos y artículos de cuero. Desde aquel primitivo asentamiento, se habrían corrido, en el siglo XVII, a la actual zona del occidente montañoso de Chillan, acompañando y fundiéndose con los Pewenches, habitantes ancestrales del viejo Coihueco.

Nuestra hipótesis, compartida con el estudioso argentino Gregorio Álvarez, encuentra variadas pruebas, como las entregadas por la investigación de R. Latcham. Afirma que "la primera noticia que hemos encontrado de los Chiquillanes remonta más o menos al año 1620, cuando Fray Luis Gerónimo de Ore, recientemente nombrado Obispo de Concepción, salió a recorrer su visita por toda la frontera y círculo de las provincias, hasta el sitio del Maule, para tomar conocimiento del estado de su Diócesis, que era muy lamentable en cuanto a la disciplina eclesiástica, costumbres de los fieles y conversión de los indios: tres cosas principales de sus cuidados y solicitud pastoral". Los pueblos de Maule —afirma el documento que citamos— Putagán, Achihueno, Loncomilla, Purapel y demás isleños hasta Longaví, vivían en su gentilismo y barbarie como a la entrada de los españoles en la Provincia Imperial, por falta de operarios evangélicos. Los Chiquillanes, Chillocanes, Thithilanes de los Andes o Cordillera, Pehuenches y Puelches de sus valles orientales y fronterizos a la ciudad de Chillan, aún no estaban descubiertos".

Tenemos entonces que, nuestros ancestros indígenas coihuecanos, de raigambre étnica pewenche y de mentalidad anímico-cultural mapuche, sufren, en el siglo XVII, la mezcla y el aporte étnico de los levantiscos Chiquillanes, vecinos de los Andes de más al norte. Según Latcham, es en esta tribu o raza donde el Obispo de Ore encuentra "el fundamento de las novedades que corrían entre los indios de Alico y Antuco, confinantes de los Chiquillanes, Thithilanes y otras naciones. (9) En verdad, los habitantes autóctonos residentes entre los pasos de Alico y Atacalco, es decir, "el hombre prehistórico de Coihueco", resultó ser una etnia fronteriza de muchas otras emparentadas entre sí, una tribu fecundada por dos mundos: el universo mapuche-pewenche que asciende por el Norte. Amén del aporte racial y cultural que lo atraviesa desde el Este, con tas tribus pampeanas-puelche.
Se hace así casi imposible establecer la verdadera filiación de cual sería el núcleo étnico más arcaico en esta zona. Lo único que resulta claro del indígena Coihuecano antiguo es sólo la diferencia físico-anatómica y lingüística (en una etapa muy temprana) que tuvo con el pueblo mapuche de la Araucanía: eran más altos y poseían una lengua gutural distinta a la araucana.
Se trata de la lengua Millkayak, propia de la cultura chiquillán, de acuerdo a la preciosa noticia registrada por el jesuita Luis de Valdivia en su libro límense. La única palabra que se rescató y que se conoce del prehistórico idioma Coihuecano-andino, es la palabra "llame". El Padre Rosales al detallar los nombres de las tribus que ocupaban la región, nos habla de Morco I lañes, Siquillames, Uituc-llames, Mentunames, Tunu-llames, Oto-llames, Cuc-llames y Zoqui-llames. Esta terminación llame o yamé significaba, en milikayac, "gente". Así los términos ya citados como Chiquillanes o Thithillanes, no son más que las adaptaciones españolas de la voz llame transformada. Es posible que Pu-llamí, nombre de un fundo en las cercanías de Coihueco, acaso no sea un remoto vestigio del milikayak. O quizás sea un ensamble de la partícula pluralizante pu ("muchos"), un prefijo mapuche, son nuestro conocido término "llama" obteniéndose la traducción: "lugar de muchas gentes".

 

   
   
 
   
   
   
   
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