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Causa Esotérica del Terremoto del 1939

CAUSA ESOTÉRICA DE LA DESTRUCCIÓN DE CHILLAN EN EL TERREMOTO DE 1939.

De acuerdo a informaciones etnográficas y de campo que el autor recogiera en Frutillares, en esta localidad de Coihueco, una anciana conocía "el secreto", oculto subterráneamente, de la verdadera causa que originaría el devastador terremoto de Chillan, que también destruyó Coihueco. De acuerdo a sus palabras, se debió "a las maldades de algunas mujeres" que con sus "cochinadas", "sus brujerías" hicieron crecer un culebrón que hizo temblar la tierra". He aquí el relato que corresponde a una vivencia personal y que Fidelina Fuentes Chandía cuenta como prueba rotunda de sus anteriores aseveraciones:

"Yo tenía como 14 años cuando salí de mi casa de Frutillares y quise salir a buscar trabajo a Chillan. Me empleó una señora muy rica, dueña de una farmacia que antes del terremoto estaba en el centro del pueblo. Lo primero que me llamó la atención, fue que la patrono me hacía cocer muy temprano, como a las seis de la mañana, veinticuatro huevos diariamente. Ella los tomaba y se iba para el patio donde entraba por un alto portón a un bodegón oscuro.

"Lo otro que comenzó a asustarme, fue el hecho de escuchar todas las noches, al lado de mi pieza, ruidos de alguien que está haciendo pedazos las sábanas.

Además, al lado de mi cama había otra enrollada. Me armé de valor y la desaté. Entonces vi las sábanas todas llenas de sangre. Me asusté y quise irme. Pero esa misma noche, me tocó la ventana una señora vecina de la casa de al lado y me dijo: "Mi'jita, es mejor que se vaya de esta casa porque todas las empleadas jovencitas como Ud. que la señora ha contratado, todas desaparecen y nunca más se vuelven a ver"

"Entendí con harto miedo que debía arrancarme "al tiro ". Pero primero quise saber el por qué me hacía cocer tantos huevos y conocer qué era lo que había en el bodegón. Entonces esa mañana, cuando se llevaba los huevos para el patio, la seguí sin que ella se diera cuenta. Y cuando ella abre el portón, yo me puse detrás. Entonces pude ver algo horrible: un inmenso "culebrón", un animal repugnante como un lagarto gigante. Y al verme, estira su cabezota y saca una inmensa lengua tratando de pescarme. En ese momento se da cuenta la señora que yo estoy detrás y yo salgo disparada en dirección de la calle. Corrí cuadras y cuadras, sintiéndola a ella detrás y aterrorizada por el vampiro, porque la sangre de las otras niñas era, también, el alimento de esa bestia. Como era joven ,la bruja no me pudo alcanzar y me regresé al campo de Coihueco ".

Lo interesante de este sensacional relato es la conclusión de la anciana ya esbozada arriba, porque explica cómo un fenómeno geofísico —el terremoto de Chillan— puede estar ligado a un desorden y desequilibrio moral del mundo humano, personal y femenino en particular:

"Y lueguito no más vino el terremoto. Ud. sabe que ahí no quedó piedra sobre piedra. Yo sabía que esto tenía que pasar porque las mujeres se habían "maleado" mucho.

"Cómo no iba a pasar esa desgracia si allí habían mujeres que alimentaban con sangre culebrones, que hicieron temblar la tierra".

Aquí hay una percepción fina, muy sutil, de cómo en la naturaleza todo aparece íntimamente ligado. El testimonio de la informante supone implícitamente el carácter femenino de la tierra, capaz de concebir y gestar lentamente el mal en sus entrañas. Así el desorden en el alma y en el interior profundo de la mujer, tendría una réplica exacta en el útero de la tierra, por la analogía de los planos. Es decir, así como ocurre arriba, en la poderosa mente femenina, asimismo ocurre abajo, en el suelo. Y el culebrón-vampiro no sería más que un engendro visible de los monstruos concebidos en la mente femenina, causa fecundante de los otros. Esta forma de entender fenómenos telúricos y cataclismos de la naturaleza procede del tronco espiritual mapuche que el autor detectó en La Araucanía. Allí también es la mujer quien, por recurso o una magia secreta, y como respuesta a pasiones bajas (la venganza, por ejemplo), termina por desequilibrar la armonía de la tierra: se tapan los volcanes — cuyas erupciones equivalen a la "menstruación de la tierra"—y se producen los terremotos.

 

    Comuna de Coihueco
     

   
   
 
   
   
   
   
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